Un ejemplo muy interesante es el de un dueño de un campo que tiene a dos trabajadores. El primero es extremadamente esforzado: llega temprano, trabaja sin parar desde el primer minuto, no descansa ni siquiera al mediodía y pasa todo el día ocupado… pero solo hace lo que le da la gana, no cumple con las instrucciones del dueño. El segundo, en cambio, es algo flojo: a veces llega tarde, se distrae conversando o mirando los pájaros, pero realiza exactamente lo que el dueño del campo le pide.